Más allá del Ironman, los 1.000 kilómetros en bici

Por Techo Díaz.- Cuando uno se entera de estas cosas, se queda totalmente flipado. Hace unos días, leí en Twitter y posteriormente en Bici Blog que el ciclista de ultrafondo Fran Vacas había fracasado en su intento de batir el récord mundial de 1.000 kilómetros bici en velódromo indoor.

velodromo Galapagar
Foto de biciblog.com

Lo que quería el ciclista era sumar así este récord a los de 1.000 kilómetros en carretera y 1.000 kilómetros en velódromo outdoor, que ya posee. Algo así como una versión moderna y salvaje del récord de la hora, salvo que en esta ocasión, por precisar un poco, hablamos más bien del récord de las 31 horas. En concreto, el récord en velódromo outdoor lo fijó en 31 horas, 23 minutos y 1 segundo, y el de cielo abierto en 31 horas un minuto y 16 segundos.

Las etapas del Tour, a menudo, sobrepasan los 200 kilómetros. Son en julio y se corre a un ritmo infernal, marcado por los mejores del mundo. Se suben puertos diseñados por Satanás y, lo que es peor, se corren un día tras otro, hasta completar tres semanas o 21 días. Una auténtica pasada. Pero lo que hacen Fran Vacas y los especialistas de ultrafondo no se queda corto. 1.000 kilómetros de una tacada. 31 horas pedaleando, más de un día encima de la bici, sin respetar las ocho horas de sueño. Eso sí que es poner el cuerpo al límite.

Hace unos días, en el velódromo de Galapagar, Fran Vacas no pudo sumar el tercer récord del mundo a su cuenta particular. Comenzó rodando a una media de 41 kilómetros por hora y siguió a este ritmo la segunda, pero problemas musculares y el inmisericorde, cretino y abyecto Tío del Mazo se cebaron con él, y tuvo que abandonar su intento no sin antes, eso sí, haber recorrido la nada desdeñable cifra de 612 kilómetros.

No hace falta haber estudiado en Salamanca para darse cuenta de que gente como Fran Vacas, recordman mundial de los 1.000 kilómetros bici, están hechos de otra pasta. Lo que hacen no está al alcance de cualquiera. Pero ojo, no sólo es fruto de un físico excepcional, que lo tendrá, sino de una capacidad de esfuerzo sobrenatural, y de su afán de superación. No en vano se trata de un ciclista no profesional, o sea que ni siquiera vive de ello.

Pero es que con esfuerzo, y teniendo claro los objetivos se puede llegar tan lejos como uno se lo proponga. Salvando las distancias, porque no es lo mismo ser un trozo de hielo que un ser humano, hoy me enternecía al conocer la historia de un cubito de hielo que de mayor quería ser iceberg y soñaba con destruir el Titanic. La imagen, rescatada de Humor And More, blog absolutamente recomendable, dice mucho de lo que hay que llegar a sufrir para poder hacer realidad tus sueños.

Esta vez Fran Vacas no consiguió su tercer récord mundial, pero no cabe duda de que seguirá intentándolo. Y eso es mucho más que admirable: es una verdadera bestialidad. Ánimo, campeón.

 

El cubito que quería ser iceberg

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies