Cómo hacer un fake ciclista y convertirlo en viral en 5 minutos

Por Techo Díaz.- Si ahora mismo hay una palabra que está de moda, ésa es posverdad. Por tal cosa entendemos una situación en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las apelaciones a las emociones y a las creencias personales.

También se conoce como mentira emotiva, algo que resulta aún más fácil de entender. En este tipo de debate, las réplicas en forma de hechos son totalmente ignoradas. A la verdad se le da una importancia secundaria, y coge mucho más peso el hecho de parecer que el de ser.

En mis tiempos, a estas cosas se les llamaba “trola”. También se decía “vaya bola” o, si eras muy de hablar en cómic “paparrucha”. Pero claro, entonces no existían las redes sociales, y una posverdad sin foto no valía ni para colársela al más crédulo de la clase.

Hoy los grupos de WhatsApp han evolucionado que es una barbaridad y por ellos corren las posverdades como la pólvora, saltando desde allí a grupos de Facebook, instagramers, tuits bajo sedudónimo o incluso medios de comunicación. Desgraciadamente, en muchas ocasiones hay intereses maléficos detrás de estas mentiras emotivas, que pueden, como se ha demostrado, llegar a movilizar a la gente con más fuerza que los fríos datos reales y estadísticos.

Otras, en cambio, hay solo bromas o ganas de hacerse el interesante. Como ocurre por ejemplo en este caso sobre el ciclismo, que me ha llegado recientemente por diferentes vías y situado en lugares distintos. ¿Quién no se ha encontrado nunca un caimán en bicicleta?

Hagan si no la prueba. Bajen esta foto y digan que se lo han encontrado en su ruta de entrenamiento, en algún lugar que sea medianamente creíble. Cerca de un río o un pantano a poder ser. Y luego cuélguenlo en su red favorita.

Alguno pica fijo. Y si se revuelven, defiéndalo con vehemencia. Invéntense historias extrañas como que se ha escapado de un zoo o que pertenece al dueño de aquella casa misteriosa tan raro que nunca habla con nadie. Al fin y al cabo, ¿a quién van a creer? ¿a la foto o al sentido común?

 

 

fake ciclista

 

Hace unos 6 o 7 años, cuando arrancaba todo esto de las redes sociales, alguien me dijo que el mundo de la comunicación ya había cambiado para siempre. Que se iban a multiplicar los emisores y que era tarea del receptor discriminar cuáles serían las fuentes de información fiables y cuáles no. Fuesen tuiteros, blogueros, medios de comunicación consagrados o webs corporativas. Y no le faltaba razón, aunque estaba lejos de sospechar que con la irrupción brutal de WhatsApp en todos los grupos de edad cualquiera se ha convertido ya en una fuente de información, aunque sea para una audiencia de 5 personas.

Así que los bulos, o las posverdades, corren sin control por la red, como este simpático caimán que probablemente tu compañero de grupetta no se ha encontrado justo el día en que no salió contigo. Y aunque en esta ocasión tiene gracia, tened mucho cuidado con lo que leéis o, mejor dicho, con aquello que le dais credibilidad. Es tan fácil hacer un “fake” (forma culta de calumnia) que da verdadero miedo.

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