Por Un Señor de Toledo – Tal día como ayer, un frío 14 de febrero de 2004, el mundo del ciclismo se conmocionó al conocer la noticia. Uno de los más grandes de este deporte, Marco Pantani, ‘El Pirata’, el que fuera uno de los mejores escaladores de la historia perdió la vida en un hotel de Cesenatico (Italia), a causa de una sobredosis de cocaína. Pantani lidero, sin duda, a una generación de ciclistas italianos, que destacaron sobre todo como escaladores –Gilberto Simoni, Ivan Gotti, Francesco Casagrande, o Guiseppe Guerini-.

Días después, el 19 de febrero, 20.000 personas despidieron a Marco Pantani en la iglesia de San Giacomo, que se quedó pequeña en el adiós al ciclista. Sólo los familiares y amigos íntimos accedieron al interior. Monseñor Antonio Lanfranchi, obispo de la diócesis de Cesena-Salsina, dijo. “La historia de Pantani, su vida, invita a realizar un serio examen de conciencia sobre todo aquello que es el deporte y sobre lo que se mueve a su alrededor”, dijo.

Durante su carrera deportiva, Marco Pantani no dejó indiferente a nadie. En Italia era considerado un auténtico ídolo por la afición, un referente del ciclismo que, a pesar de su lado más oscuro, siempre contó con el apoyo y el cariño de los tiffosi. Era un escalador de la vieja escuela, de los que no miran para atrás y no les importa lo que venga por delante; simplemente, son tan fuertes en la montaña que no importa casi nada, simplemente pedalear como alma que lleva el diablo hasta coronar las cumbres que se le pongan en su camino.

Recordamos que en España también fue muy querido, ya que se trataba de un escalador explosivo al que le gustaba atacar en los puertos y dar espectáculo. No contó con tanto cariño en Francia, como no, la sombra y la sospecha del dopaje pesó demasiado sobre Marco Pantani, que nunca tuvo el apoyo y el cariño de la afición francesa; aunque precisamos, ni falta que hace.

Todos recordamos las gestas del Pirata. El día que se marchó en solitario en las rampas del temido Mortirolo, dejando perdido en sus rampas al mismísimo Miguel Indurian, en el Giro del 94, nos presentó sus credenciales, y a partir de ahí comenzamos a disfrutar de ese pedaleo inconfundible, ligero, capaz de subir rampas continuas sin sentarse en el sillín y una salida explosiva, como ahora hace Alberto Contador.

La mejor temporada como ciclista de Marco Pantani fue en 1998. Aquel año ‘EL Pirata’ ganó el Tour de Francia y el Giro de Italia y deslumbró con su poderío en la montaña al mundo entero. Pero un año después, las cosas cambiaron y comenzó el declive. Fue expulsado del Giro cuando lucía la Maglia Rosa, ya que los análisis dieron altos niveles de hematocrito, lo que habitualmente se relaciona con dopaje por EPO.

http://www.youtube.com/watch?v=Sz9aLy8IK7Y

A partir de ahí Marco Pantani sólo fue noticia por sus contactos con las drogas, sus polémicas, su depresión y su muerte en un hotel de Cesenatico (Italia) por una sobredosis de cocaína.

De todas formas al Tío del Mazo, le gusta recordar al Pirata o al Elefantino, como también se le llamaba en Italia (por razones obvias), en su mejor terreno, en su lucha en la carretera y subiendo los puertos más duros como los mismísimos Ángeles. Aquí os dejamos dos vídeos del Pirata como recuerdo y homenaje a un ciclista, que con sus luces y sombras, ha dejado huella: Descanse en Paz, Marco.

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