Por un Señor de Toledo. No hemos hablado con mucha profundidad del caso Armstrong. No nos gustan estos asuntos y pasando un poco por encima de ellos parece, o nos quiere parecer, que hacemos un bien al ciclismo, o por lo menos, no damos más pábulo y no movemos más ‘la mierda’; ya que como todos sabéis, ese es un elemento que cuanto más lo remueves, peor huele.

A pesar de todo esto, sí que he creído conveniente dar nuestro punto de vista sobre la tormenta que hay desatada en relación al ex ciclista norteamericano, y por ende, en todo el mundo del ciclismo, lógicamente por todo lo que este corredor significó.

Es un asunto muy oscuro, la duda, la sospecha y la desconfianza aparecen muy unidas a todo lo que tenga que ver con este ‘canalla apodado dopaje’. Aquí no vamos a quitar ni a dar la razón a nadie, no vamos a elaborar un juicio sobre quién es culpable, cómplice, secuaz o mente pensante muñidora de todos los males. Estas líneas, que espero que no os aburran ni os lleven a decir: ‘ya estamos como siempre….esto no tiene solución…, sencillamente expresamos que no podemos dar la espalda a todo lo que está pasando y queremos romper una pequeña lanza en pos del punto más débil de toda esta cadena, el ciclista.

Aquí no vamos a exculpar a nadie, no es nuestra misión; lo que queremos reivindicar es que la gran culpa, la gran vergüenza y el papel del malo, malísimo de la película, no debe recaer siempre en los mismos, en ese eslabón que hemos denominado el más débil y que es el propio ciclista. No sé qué juegos, qué intereses, qué jugadas o qué líos hay en todo este sórdido asunto; quizá me pueda imaginar algo, pero seguro que no tengo ni idea de ello. De lo que sí tengo idea, no sé si más o menos acertada, es sobre quien es el que paga siempre el ‘pato’. Sé a quien le pasan la factura más grande, al ciclista; y en esto amigos, es en lo que no estoy de acuerdo.

Está claro que cada uno tiene su parte de culpa, no seré yo quien lo niegue, pero a cada uno lo suyo. No me gusta que los grandes perjudicados sean siempre los mismos, los que luchan en el barro. No quiero que los que toman las decisiones en los despachos, como no bajan al barro, evidentemente no se manchan, y lo que es peor, como no se manchan creen que nunca olerán a ‘mierda’.

Por encima de todas estas cuestiones, El Tío del Mazo cree en el ciclismo, le gusta el ciclismo y apuesta por el ciclismo. El Tío del Mazo cree que mientras existan una bicicleta y una persona que se suba a ella para desplazarse, para pasear, para echar una carrera con los amigos o para enseñar a su hijo o hija a dominar esta maravillosa máquina; existirá el ciclismo. Afortunadamente, la bicicleta y las personas que montan en bici creo, y lo digo sin miedo a equivocarme, están de moda, gustan y hay un auge de esta bendita costumbre.

Esto existe y la cordura en más altas instancias y en los profesionales de este deporte se deben imponer al oscurantismo. Ya veis, creemos en que los Caballeros Yedai se terminen imponiendo al Lado Oscuro de la Fuerza….

Deseamos que así sea y aunque nos tachéis de optimistas, creemos que así será y creemos que este deporte va a remontar. Además, porqué creemos, aquí estamos y aquí seguiremos charlando, comentando y compartiendo estas líneas y hablando de ciclismo, de bicicletas, de ruedas, de carreras y demás con todos vosotros, porque al fin y al cabo…¡Nos pone esto del ciclismo!

 

Ahí va una de Caballeros Yedai.... y ¡que la Fuerza os acompañe!

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