Por un Señor de Toledo.- Una de las grandes figuras de la historia del ciclismo es sin duda el florentino, Gino Bartali, conocido también como il Ginettaccio, nacido el 18 de julio de 1914 en Ponte a Ema (Florencia) – fallecido el 5 de mayo de 2000. Es una de las figuras del ciclismo en blanco y negro, el de las grandes gestas labradas a base de sudor, polvo y pundonor, a golpe de pedal en las imponentes cumbres alpinas y pirenaicas.

Bartali es recordado como un excepcional escalador, vencedor del gran premio de la montaña del Giro de Italia en siete ocasiones y del Tour de Francia en dos. El florentino conquistó tres Giros y dos del Tour en los años previos y posteriores a la II Guerra Mundial (1939-1945) que le convirtieron en uno de los mayores héroes del deporte italiano.

Gino Bartali

Gino Bartali, uno de los mejores ciclistas de la historia y ahora "Justo de las Naciones"

Il Ginettaccio, como era conocido en su Italia natal, fue pionero en utilizar el cambio de marchas Campagnolo, ya que anteriormente, las bicicletas incorporaban dos piñones y el cambio entre ellos significaba tener que parar y realizar el cambio, quitando la rueda trasera y volviéndola a poner dándole la vuelta, de forma manual. Con este nuevo sistema, el ciclista podía realizar el cambio de piñón sin necesidad de bajarse de la bicicleta. Esta operación se convirtió rápidamente en una señal de que Bartali estaba dispuesto a lanzar un ataque.

Lo que le hizo más grande, si cabe, fue su gran rivalidad con otro extraordinario ciclista, el también italiano, Fausto Coppi. Una rivalidad que dividía a los italianos, tanto deportiva como política y religiosamente (sus posturas políticas y religiosas también estaban enfrentadas), pero que hizo mucho más grandes a los dos. Se dice, que a pesar de aquella rivalidad, Coppi y Bartali compartían también una gran amistad; compartieron equipo durante años y, en muchas ocasiones, el uno actuó de gregario del otro y viceversa. El Tour de Francia 1949, que ganaría Coppi por delante de Bartali, podría ser la mejor muestra de esto. Ambos italianos destrozaron la carrera en los Alpes, pero siempre de la mano.

Coppi y Bartali

Bartali y Coppi en plena ascensión colaborando

Bartali tuvo que vivir una de las épocas más negras de la historia contemporánea, fue testigo directo del conflicto bélico más sangriento sufrido por la humanidad, la II Guerra Mundial, donde cómo vamos a ver, también jugó un papel muy importante; un papel que ayer, y a título póstumo lo ha consagrado como “Justo entre las  Naciones”.

Justo entre las Naciones es un reconocimiento de la institución israelí, Yad Vashem, concedido a todos los que en aquellos oscuros años se jugaron la vida para salvar a muchos judíos de una muerte segura. Y es que, según se ha podido saber y corroborar con el paso de los años, il Ginettaccio se jugó la vida para salvar a centenares de judíos. Justo ente las Naciones Es una distinción que pocas personas tienen y entre ellos hay un español, Ángel Sanz Briz, más conocido como el “Ángel de Budapest”, cuya historia merece la pena conocer.

Nadie entonces, en pleno conflicto bélico, podía sospechar que mientras Bartali se entrenaba por las carreteras secundarias de su Toscana natal llevaba escondidos en su bicicleta documentos falsos que serían utilizados por numerosos judíos para escapar.

Bartali en los alpes

Gino Bartali en el terreno que mejor dominaba, la montaña

«Cuando las leyes raciales comenzaron a ser aplicadas, a Italia llegaron cerca de 15.000 judíos que encontraron refugio en conventos, colegios o comunidades religiosas, pero en el país también se les comenzó a perseguir y entonces el cardenal Elia Angelo Dalla Costa, le llamó para pedirle ayuda», relató el propio hijo del ciclista, Andrea Bartali.

El hijo del bravo ciclista italiano cuenta también que ante las deportaciones que se estaban llevando a cabo en Italia, el cardenal rogó al ciclista que le ayudase porque nadie sospecharía que un deportista famoso como él trabajase clandestinamente para salvar a los judíos. Y Bartali así lo hizo. Escondía en los tubos de su bicicleta fotos y papeles para fabricar documentos de identidad falsos y como era tan famoso, no tenía problemas en evadir los controles policiales mientras rodaba con su bicicleta.

Esta información se supo hace algunos años, después de que se encontrasen varios cuadernos de apuntes de Giorgio Nissim, un judío que vivía en Toscana y que fue el cerebro de esta operación de salvamento de judíos.

«El bien se hace pero no se dice», cuenta Andrea Bartali que les decía su padre para que no contasen nada y así preservar su secreto, un secreto muy especial como relata el libro «El camino del valor. Gino Bartali, héroe silencioso«, que fue publicado el pasado mes mayo de este mismo año.  El ciclista salvó así la vida de 800 judíos, como  como relatan los Nissim, según constaba en el diario
del padre de la familia judía: 800 judíos evitaron el viaje a algún campo de concentración de los alemanes, gracias a las piernas de Gino Bartali.

Un grandísimo ciclista que ocultaba un extraordinario secreto y que salvó la vida a cientos de personas en aquellos oscuros años;  una historia de las que merecen
pena y así os lo que hemos querido contar.