Por Techo Díaz.- Acabó ya la Volta a Catalunya, el primer duelo de los gallos en 2016. Hasta el Criterium du Dauphine no volveremos a verlos a todos juntos en acción y eso si finalmente se produce. Y aunque falta muchísimo para el Tour, y lo que pasa en marzo se queda en marzo, ya podemos, al menos, hacer algunas reflexiones sobre lo que nos podemos encontrar en julio por las carreteras francesas.

La carretera catalana, con un cartel de lujo probablemente irrepetible, deja para la eternidad la victoria de Nairo Quintana en una edición muy igualada y disputada hasta el último metro, pero en la que muchos nos quedamos con la impresión de que faltaban carreteras donde marcar la diferencia. Con todo, permite algunos apuntes sobre lo que puede ocurrir este año entre los grandes vueltómanos.

Dan Martin gana Catalunya

1. Nairo Quintana puede ganar el Tour. El colombiano es el más fuerte en la montaña, y si se lo cree de una vez por todas, puede ser el próximo ganador de le Grande Boucle. Tendrá que ser algo menos conservador. Un ataque a dos kilómetros de la cima te puede valer para llevarte la Volta, pero en el Tour va a hacer falta algo más. Sabemos que Nairo tiene las mejores piernas, pero para ser un dios fuera de su país y destrozar al Sky hace falta un ataque que lo haga entrar en la leyenda. Los conservadores de 26 años no enamoran.

2. Froome sigue siendo el hombre a temer. No se le ha dado bien al inglés la Volta a Catalunya. Algunos dirán que ni le va ni le viene, que el año pasado lo hizo aún peor y acabó ganando el tour y otras parrafadas, pero eso es no conocer al bueno de Chris. En la primera etapa de montaña su equipo marcó un ritmo infernal, al más puro estilo La Pierre de Saint Martin. Todo listo para que Froome reventase a sus rivales en los cuatro últimos kilómetros y les dejase sin moral ya en el mes de marzo. Pero no pudo hacerlo. Y conociendo su carácter competitivo, que dejó ver hasta en las rampas de Montjuich, no sería por falta de ganas.

Conclusión: Froome no es invencible, aunque su equipo, sus piernas y su carácter lo harán partir como favorito en Mont Saint Michel.

3. Alberto es una animal herido: perder la París-Niza por 4 segundos y la Volta a Catalunya por 7. No es plato de buen gusto para nadie, pero aleja cualquier sospecha de que Contador esté pasado de años o kilos. El de Pinto está en buena forma y tan luchador como siempre. Será una pesadilla para Quintana y Froome, máxime sin un Giro entre las piernas y con la dinámica que parece compartir con su compañero Sagan. Segundo a segundo hasta una gran victoria.

4. Dan Martin, el llegador: el irlandés forma parte ya de la historia de este deporte merced a victorias como las que suele acumular en Cataluña o la del último monumento de 2014, el Giro de Lombardía. Su final explosivo y su olfato llegador hacen que sea una baza a tener muy en cuenta en las clásicas que quedan y en etapas de grandes vueltas. Si esquiva las caídas, este puede ser una gran año para él.

5. Porte se mantiene, pero no sube: el cambio del Sky al BMC era obligado viendo su progresión, pero mi impresión es que al que fue el Mejor Gregario del Mundo en 2015 le va a venir grande el proyecto de ganar un Tour, e incluso el de hacer podio. Como jefe de filas de la potentísima escuadra americana mantiene el excelente nivel que tenía en el Sky, pero no apunta maneras para dar el gran salto de calidad que muchos esperaban en 2016. Si Valverde y Purito aflojan, que algún día lo harán, quizás sea algún año el mejor del mundo en el ranking UCI

6. Purito, a lo suyo: tampoco se ha dejado ver mucho el escalador catalán corriendo en casa, ni en lo que va de temporada. Pero quizás este es el escenario que le conviene. El año ganó dos etapas en el Tour gozando de una cierta libertad y ése podría ser su mejor escenario. Que no cundan las alarmas, queda mucha temporada y el de Parets tiene mucho que decir.

7. Fabio Aru y la presión: el italiano es oficialmente -junto con Mikel Landa- el gran desaparecido de la temporada. En Catalunya no se le ha visto ni asomando el pico, y eso puede tener que ver con la presión que el año pasado casi anula a su compañero Vincenzo Nibali. Veremos qué tal la maneja el sardo, a quien hoy por hoy estamos echando de menos en unas carreteras en las que todos los grandes, de una forma u otra, ya han pillado cacho.

8. Mucha autovía, poca diversión: la Volta de 2016 lo tenía todo para pasar a la historia, cartel de lujo, altas montañas, televisión en directo y hasta vacaciones para ver la tele. Y sin embargo no creo que haya enganchado a nadie al ciclismo, más allá de los locos habituales que nos tragamos cualquier carrera de forma incondicional. Soporíferos finales al más puro estilo siesta de los 90, con carreteras amplísimas que no invitaban a la aventura. Quizás el objetivo de la Volta, carrera histórica donde las haya, sea convertirse en una especial de Wimbledon ciclístico, donde la tradición está por encima del espectáculo. Algo de innovación, sin embargo, no vendría mal a la carrera.

 

pelotón ciclista Volta 2016

Carreteras como ésta son las que lucen una ronda por etapas

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