Por un Señor de Toledo.- La etapa 7 del Tour de Francia marca un punto de inflexión en la carrera y la primera oportunidad seria para hacer alguna diferencia de tiempo entre los favoritos de la clasificación general… Llegan los Pirineos, y aunque no estamos hablando de un auténtico etapón ni de un final en alto, el terreno tiene su picante.
La jornada, con 162.5 kilómetros entre L’Isle-Jourdain y el Lago de Payolle, tiene como punto más caliente del día la ascensión al primer gran puerto de esta edición del Tour, el Col del Aspin (12,5 kilómetros de subida al 6.5% de desnivel medio) y su descenso, porque es ahí precisamente, en el Lago Payolle es donde está situada la línea de meta.
Como habíamos dicho, no estamos ante un etapón de montaña, ni siquiera es una jornada que termina en alto, pero sí que este puerto de primera categoría y su descenso, es un terreno favorable para desatar la batalla.
Tampoco nos volvamos locos, es una etapa con picante, pero no la vemos como uno de los puntos cruciales donde alguno de los favoritos de un el golpe de mano importante. Quizá sea un día muy propicio para que triunfe una escapada… Veremos, lo que sí que es seguro es una jornada de disfrute de ciclismo.