Por Techo Díaz.- Normalmente, la bici que eliges en una clase de spinning apenas tiene relevancia. Más allá de tus preferencias, manías o supersticiones con que funcione bien y esté a la altura correcta con eso vale para sudar un rato. Salvo que asistas a una clase de Armstrong contra Pantani. Porque entonces, según el lado de la clase en que te sientes serás Armstrong o serás Pantani.

La clase recrea la mítica y polémica etapa del Ventoux, el último gran duelo de dos mitos del ciclismo, en la que no dejaron de atacarse durante la subida al gigante francés. Recordar ahora quien ganó sería spoiler, además de innecesario para muchos aficionados al ciclismo que recuerdan aquella tarde del 2000 grabada en sus corazones.

Spinning Armstrong Pantani

El mecanismo de la clase, como habréis podido imaginar, es sencillo, pero extraordinariamente divertido. La mitad de la clase son Armstrongs y la otra mitad Pantanis. Cuando ataca el italiano, los piratas aumentan carga de resistencia. Cuando aprieta el texano es la otra mitad de la clase quien tiene que darlo todo sobre los pedales. Todo ello mientras se proyectan en pantallas gigantes o cuasi-gigantes imágenes de la carrera.

Y creedme, da el pego. O así lo piensan al menos los alumnos de Ernest Pastor y Lorena Isasi, que imparten clases de spinning en el Gimnasio Físico de Majadahonda y en el Valle de las Cañas de Pozuelo. Y atentos, amigos ciclistas, porque la oferta no se acaba ahí. La escuela Best Cycling tiene todo un ciclo de clases temáticas relacionadas con grandes momentos del ciclismo:

Contador contra el Astana. Luchando contra el pelotón y su propio equipo el año en que decidieron arropar a Armstrong. Demostración de fuerza y superación personal

Evans, Sastre y los Schleck. Cómo lograr un sueño a base de esfuerzo.

Ulrich contra Pantani en el Col de la Madeleine. Enemigos-amigos-enemigos luchando hasta el final.

Indurain subiendo La Plagne. Sobran las palabras.

Quebrantahuesos. Clase con imágenes reales, grabadas desde la bicicleta en primera persona. Subiendo los cuatro puertos y recorriendo 200 kilómetros hasta Sabiñánigo.

Clase spinning

Tengo que confesar que hace muchísimo tiempo que no hago spinning. Con el inicio de la crisis, imagino que por 2008 o así, revisé gastos y, además de cambiarme de compañía telefónica, renuncié al gimnasio. Desde entonces salgo más en bici y uso las zapatillas de correr. Y no me arrepiento porque no hay nada como el aire libre para despejar la mente y fortalecer el cuerpo.

Pero en ocasiones echo de menos el spinning. Y más cuando pruebo cosas como ésta. Las clases no solo van acompañadas de imágenes evocadoras, sino que además te indican en cada tramo de la carrera a cuántas revoluciones por minuto tiene que ir tu bicicleta, y el tiempo que te queda para coronar el puerto. Desde mi ignorancia como ex-spinner no sé si esto es habitual en todas las clases, pero sí que no se hacía hace 10 años. Y me parece una pasada.

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El pasado domingo probé -junto al hombre de los manguitos, recuperado para el spinning- la clase de la Quebrantahuesos en el Físico de Majadahonda. Disfrutamos desde el mismísmo Somport. Y sufrimos en «el justiciero», la larga subida al Portalet. En cualquier momento esperábamos ver aparecer al mismísimo Tío del Mazo. Y es que, si te tomas la clase en serio y aplicas la resistencia indicada, puedes llegar a perder muchas calorías. En torno a 700 indicaba mi Fitbit después de cuatro puertos y una QH con sprint en la parte final.

spinning quebrantahuesosAunque eso es lo de menos. Lo mejor es que te lo crees. Te puede costar más o menos entrar en acción, pero a más tardar el segundo puerto tienes la sensación de estar corriendo de verdad la Quebrantahuesos. Hay gritos entre los alumnos al coronar los puertos y motivación extrema que Ernest y Lorena consiguen a base de combinar, música, imágenes y frases motivadoras.

«Hay gente que ha acabado la clase llorando», nos contaba Lorena al acabar la sesión. «Gente que ha corrido la prueba y al ver las imágenes revive por lo que pasaron, lo que sufrieron y lo que gozaron, y llega a emocionarse de verdad con el invento», añade. «Y hay ex ciclistas profesionales que han venido a nuestras clases y se han emocionado con el Ventoux o la Madeleine», concluye

marie blanque spinning

La pantalla indica las revoluciones que debes mantener y el tiempo que se empleará en subir

Según los creadores de esta original forma de hacer spinning, la idea surge únicamente de su pasión con el ciclismo. «Nos encanta el ciclismo, así que aunque suponga horas de montaje preparar los videos nos vale la pena, porque disfrutamos y logramos motivar más a la gente», añaden. Las clases, de momento, se imparten en los gimnasios Físico y Valle de las Cañas, aunque también podéis contactar con los padres de la criatura en sus respectivas redes sociales.

Desde luego, y a falta de probar aún la clase de Indurain o la de Armstrong contra Pantani, os puedo asegurar que uno sale de la sesión con unas ganas locas de correr la Quebrantahuesos…