Según un estudio realizado por los investigadores del Barcelona Institute for Global Health (ISGlobal), si las infraestructuras ciclistas mejoraran en la ciudad para permitir que uno de cada cuatro desplazamientos se realizaran en bicicleta, se podrían llegar a evitar unas 10.000 muertes prematuras al año.

El estudio (que se basa en datos de 167 ciudades europeas) llega estas cifras basándose en la mejora de la salud y el estado físico derivado del uso de la bicicleta, a lo que se suman los datos de disminución de la polución en las calles y de los accidentes de tráfico.

Los investigadores han dado cifras muy concretas, y en un escenario en el que la ciudad tuviera carriles bici en todas sus calles, calcularon por ejemplo que en Londres se podrían ahorrar 1.210 vidas al año, 433 en el caso de Roma y 248 en Barcelona.
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Sin ir al extremo de tener todos esos carriles bici, estimaron que el aumento del ciclismo derivado del 10% de aumento en la infraestructura supondría evitar 21 muertes en Roma, 18 en Londres y 16 en Barcelona.

Haciendo un análisis económico que comparara el ratio coste-beneficio de invertir en infraestructuras ciclistas, la cifra es de 35 a 1 en la Ciudad Condal, lo que daría un argumento de mucho peso a los políticos que se animaran a hacer de sus ciudades un espacio más «amigable» con la bicicleta.