Por Techo Díaz.- La Strade Bianche es ya una clásica entre las clásicas. Su kilometraje es ciertamente inferior al de las clásicas, y su historia infinitamente menor. Apenas 12 ediciones, por más de 100 de muchas otras carreras. Pero su encanto ha trascendido estos detalles y se ha vuelto en una de las preferidas de los aficionados.
Ahora bien, si su recorrido por la Toscana y sus tramos de sterratto ya cautivan de por sí, la de este año ha sido una edición especial, llena de todos los ingredientes propios del ciclismo épico que tanto cala en los corazones de los seguidores de este deporte. ¿Por qué? Te contamos -adornado con videos de la carrera e imágenes del prestigioso fotógrafo Kristof Ramon– lo que hizo de 2018 una edición para el recuerdo.
1. Lluvia, nieve y frío
La lluvia fue una constante durante toda la jornada. Incluso llegaron a caer algunos copos de nieve al principio de la jornada
2. Lluvia + sterrato = barro
Si llueve y se pasa por caminos de tierra el resultado es fácil de predecir: barro. La cara de algunos corredores era ya irreconocible desde el mismo inicio de la carrera, y su sufrimiento, palpable. En la imagen Stephen Kung, que peleó la carrera hasta acabar en el puesto 16.
3. Los favoritos no lo fueron tanto
Algunos dicen que Sagan, Kwaitkowski y Valverde perdieron la carrera por vigilarse, pero al menos ellos llegaron a tener opciones de victoria. A otros, como Greg Van Avermaet o Vincenzo Nibali ni siquiera se les vio en posiciones delanteras. El nombre no vale nada cuando te enfrentas al barro y a la lluvia. Kwiatkowski llegó a 10’57» de Benoot y Van Avermaet a más de 13 minutos.
4. La Strada es para valientes
No ganaron, pero qué espectáculo dieron. Romain Bardet y Wout Van Aert saltaron lejos de meta, en el último tramo largo de sterratto, y mantuvieron un pulso a los favoritos. Solo un inspiradísimo Benoot pudo superarlos. Podio más que merecido para los dos aventureros que durante muchos kilómetros saborearon las mieles de la victoria.
5. Valverde atacó a 48 kilómetros de meta
No ganó esta vez, porque no siempre se consigue, pero atacó a 48 kilómetros de meta. Y otro detalle más que nos enamora: cuando la carrera estaba decidida y lo más prudente hubiera sido guardar fuerzas para otra carrera, el de Movistar empezó a remontar posiciones y superar corredores hasta acabar cuarto en la meta de Siena. Y a punto estuvo de alcanzar el podio. Entrega hasta el final.
Alejandro Valverde al ataque a 48 kilómetros de meta. #StradeBianche pic.twitter.com/FOY7flp3YJ
— Alpe d’Huez B&T (@Alpe__dHuez) 3 de marzo de 2018
6. La caída de Wout Van Aert
Fue, con permiso de Benoot, la sensación de la jornada. El campeón del mundo de ciclocross apostó este año por alargar su pico de forma y disputar las clásicas a los grandes capos del pelotón. A punto estuvo de conseguirlo. En la última subida, cuentan, circulaba con calambres en las dos piernas y protagonizó este video que ya se hecho viral y resume de manera perfecta la dureza de la prueba. Al final, tercero en una de las clásicas más duras del mundo, es para quitarse el sombrero.
Wout van Aert legend pic.twitter.com/mGdtq4AMtz
— CyclingHub (@CyclingHubTV) 3 de marzo de 2018
7. Ganó Benoot
Lo que hace dura a una prueba no es el recorrido, que también, sino la participación y otros factores como la climatología. La Strade Bianche atrae por igual a pedrusqueros (ciclistas que destacan en pavés, como Van Avermaet) y a ardeneros (ciclistas que se adaptan a Lieja, como Valverde), así que ganar allí no resulta nada fácil. Y eso es lo que consiguió, con solo 23 años. Tiesj Benoot, la gran esperanza realidad del ciclismo belga. Fuerza, empuje y corazón. Solo así se gana una edición como la de 2018.
8. Sufrimiento, sufrimiento y sufrimiento
No nos tomen por sádicos. No nos gusta ver sufrir a nadie, y menos a los ciclistas. Pero esta web se llama El Tío del Mazo y gran parte de la belleza de este deporte radica no en el sufrimiento, sino en el esfuerzo que hacen estos superhombres para superarlos. Y en la Toscana se sufrió mucho. La imagen de Truls Korsaeth tras resbalar en el barro o la de Pierre Latour tras entrar en meta definen por si sola lo que fue esta edición de la carrera.