Por Techo Díaz.- La idea es sencilla pero, a tenor de los resultados, bastante efectiva. Se trata de que aquellos conductores que nunca han montado en bici por la ciudad se pongan por unos instantes en la piel de un ciclista, gracias a la realidad virtual. Y a muchos les impresiona. Según los datos de Ford, promotor de la iniciativa, un 75% de los conductores españoles que probaron la experiencia se han concienciado para dejar más espacio a la hora de adelantar a un ciclista.

La experiencia es reversible, claro. También hay una experiencia de realidad virtual diseñada para ciclistas, que ayer tuvimos la ocasión de probar en Londres. Porque los ciclistas hacemos muchas barbaridades y es importante concienciar a todos. Lo que ocurre es que la mayoría de los ciclistas somos también conductores y al revés no pasa siempre. Gran parte de la población, especialmente a partir de cierto tramo de edad, no ha montado nunca en bici por las grandes ciudades. Y ahí radica el valor de esta iniciativa: hacer que estas personas sientan lo que es ser ciclista por un rato.

La experiencia, llamada WheelSwap, te permite sentir con realismo extremo lo que supone ser adelantado por un coche que no respeta el metro y medio de separación, o lo que significa que te abran de golpe una puerta del coche. Susto en el mejor de los casos. Muerte, paraplejia o accidente en muchos otros. No en vano, los ciclistas se ven envueltos en uno de cada doce accidentes de tráfico, y la cifra irá a más si no ponemos los medios necesarios para atajar esta sangría. La empatía entre conductores y ciclistas será la clave para afrontar este reto que afecta a todas las carreteras europeas.

Algo que, sin duda, mejora tras ponerse en la piel del otro. Más de 1.200 personas de cinco países europeos (España, Francia, Alemania, Italia e Inglaterra) han participado en la investigación de Ford, y el 70 por ciento de los que probaron “WheelSwap” mostraron una mayor empatía hacia sus compañeros conductores y ciclistas frente a los que no lo hicieron. Además, el 91 por ciento afirmó que cambiaría sus hábitos en la carretera.

Ojalá sea cierto, por que nos enfrentamos a uno de los grandes retos del futuro. El ascenso de la bici es imparable. La mayoría de las ciudades están promoviendo su uso y poniendo limitaciones al coche. Ayer mismo Hamburgo anunció que prohibirá la circulación de todos los vehículos diesel en la calle más céntrica y contaminada de la ciudad a partir del 1 de junio. Es solo un detalle, pero da una muestra de hacia dónde van a ir las cosas. Los beneficios en la salud, calidad del aire y congestión han convencido a los gestores de las principales ciudades de las bondades de la bicicleta.

Todo cambio, eso sí, genera resistencia, y de ello se habló y se debatió ayer en Londres en un encuentro en el que también participó Servais Knaven, todo un ganador de Paris-Roubaix que ahora ejerce de director deportivo en el Sky, equipo comprometido con la campaña ‘Share the Road’. «Europa alberga algunas de las comunidades ciclistas más grandes del mundo y el aumento de la presión sobre el espacio vial está haciendo que la seguridad resulte una cuestión cada vez más importante», ha señalado David Brailsford. «Esta campaña no busca únicamente introducir nuevas tecnologías, sino también destacar la necesidad de respeto y responsabilidad. Si tanto los ciclistas como conductores dedicasen un poco más de tiempo a comprender las necesidades del otro, veríamos rápidamente un cambio en las actitudes y el comportamiento que, en última instancia, supondría mejorar la seguridad vial para todos. El papel de liderazgo de Ford puede ser decisivo para ayudar a que eso suceda».

Share the road Ford

España, a todo esto, ocupa el último lugar en los niveles de empatía entre conductores y ciclistas, según los datos de los 5 países evaluados en ‘WheelSwap’. Vale que la capacidad para insultarnos supera con creces la de cualquier país civilizado, pero no es menos cierto que el estudio revela algunos otros datos para la esperanza. El 15% de los ciclistas experimentaron algún tipo de violencia física por parte de los conductores. Es deplorable, pero está por debajo de la media europea, que es un 20%. Solo un 19% (por un 20 de media europea) de ciclistas se han enfrentado a los conductores y, lo más importante, es el país que más ha reducido el número de muertes en carretera entre 2010 y 2017.

En el malo lado, nuestra ya citada facilidad para el insulto. Un 72% de ciclistas han sido gritados por conductores, porcentaje que se reduce al 51% en Europa. Y ojo, al revés tres cuartos de los mismo, un 60% de los conductores han sido gritados por ciclistas, cosa que en Europa solo le pasa el 33% de los automovilistas. Lo dicho, a insultar no nos gana nadie.

Según datos de Ford, en Europa hay 250 millones de ciclistas. Empieza a ser un colectivo al que tener en cuenta. Seas conductor, ciclista o las dos cosas, a nadie se le escapa ya la necesidad de convivir, de compartir la carretera. Usar la tecnología para concienciar a ambos colectivos me parece una idea estupenda, Especialmente en el caso de aquellos que nunca han experimentado o tienen previsto experimentar lo que se siente al ir en bici por una ciudad. Y por supuesto a los descerebrados que se saltan semáforos en rojo o circulan con la bici en contra dirección. Lo que te puede parecer una buena opción para ganar unos minutos puede degenerar en un susto para los conductores que acabe en accidente.

Compartir las carreteras será responsabilidad de todos. Este estudio revela los resultados que una buena motivación, en este caso a través de la realidad virtual, puede tener en los comportamientos de las personas.

 

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