El primer amor de Serrat: la bicicleta

Serrat en bicicleta

Por Techo Díaz.- “La bicicleta fue mi primer amor -reconoce-. De lo primero que me enamoré en la vida fue de una bici. Evidentemente, para mi padre o para mi familia era imposible comprarme una, o al menos, aquella compra hubiera acarreado grandes dificultades. Por eso, nunca se planteó siquiera. Primero, porque no era un vehículo necesario para el transporte personal, y después, porque había un precedente desfavorable que hacía aún más descartable aquella idea: mi tío Juan, el hermano de mi padre, había tenido un accidente con la bicicleta, se había clavado los radios en la pierna y había quedado cojo para toda la vida…

Pero aquella pasión tenía un sucedáneo: alquilar bicis. Unas bicis que estaban en estado deplorable y que devolvíamos después de usarlas en estado todavía más deplorable. Costaban una peseta el cuarto de hora, cuatro pesetas la hora (eran los primeros años de la década de 1950), y generalmente las usábamos más tiempo del concertado. Las devolvíamos por el procedimiento de dejarlas cerca de la tienda de alquiler y salir corriendo. Yo no tuve bicicleta hasta mucho después, hasta que pude comprármela”.

Hablamos de los años 50 y hablamos de Joan Manuel Serrat, que entonces debía tener cosa de 10 años y hoy cumple 75. Sus palabras las recoge Rosa Villacastín en su libro “Partir de cero”, donde entrevista a personajes españoles que han superado grandes dificultades y que a pesar de eso han triunfado gracias a su carácter y a su forma de enfrentar los problemas que han ido sorteando a lo largo de sus vidas.

Serrat en bicicleta
De la web serratmultimedia.blogspot.com

Una historia conmovedora que acompañó a Serrat durante el resto de sus días, pues sabido es que el primer amor no se olvida nunca. Tal es su pasión que, durante el Tour de 1984 (segundo de Laurent Fignon), el noi del Poble Sec fue el enviado especial de Radio Barcelona (Cadena SER) para comentar el Tour de Francia.

Y eso que a Serrat, que tiene mountain-bike aunque se cuida mucho de no romperse un brazo, quien más le ha impresionado en la vida ha sido el cántabro José Pérez-Francés. “Yo vi ganar a Pérez Francés cuando era aficionado en el club Penya Solera-Cacaolat. ¡Y cómo ganaba! Se iba al principio y hacía toda la carrera solo por delante”, dijo en una entrevista a SoloBici en 1999.

Para la posteridad, aparte de una frase en una de sus canciones más célebres (Miré por la ventana y me fugué con una niña que iba en bicicleta), el maestro ha dejado también una letra completa sobre el Tour, una canción que nunca llegó a cantar, pero cuya letra reproducimos a continuación. Y una sabia conclusión: “deje en casa sus aires de elegancia y venga a mover el culo al Tour de Francia”.

Serrat
Esta foto la he encontrado en Pinterest y puede ser apócrifa. Real o no, evoca lo que pudo ser un joven Serrat en bici
Si usted tiene libres tres semanas
y el mes para echar por la ventana
si en su casa, usted ya no interesa
pues cambió la pasión por la pereza
si le consienten sus fugas prolongadas
y sus ausencias ya no importan nada.
Es hora de que empiece
a pensar en el Tour
y abur, abur, abur.
Si entra en sus planes tomarse por la vida
cervezas frías y la sopa fría.
Y pasear sin enterarse donde estuvo
y recorrer sin acordarse donde anduvo.
Ir siempre al frente, por no ir a la zaga
y empujar con el casto Luis Gonzaga.
Si no le desvela el ronquido anónimo
del inquilino que escribe con seudónimo
ni pedir la llave en un hotel huraño
cuando le asalten ganas de ir al baño.
Si le gusta a usted tanto el ciclismo
que le duele el forúnculo a usted mismo.
Si no le teme a pespuntear los precipicios
e incorporar entre sus muchos vicios
la conducción de coche a tumba abierta
tomar las curvas sin cerrar la puerta
manejar el timón con el pie izquierdo
como lo hace allí el chofer cuerdo.
Y si le gustan las salas de prensa
donde apestar a chivo no es ofensa
y le huele el francés a sopa y pan
y le huele a choucroute el alemán
y a camembert los suizos periodistas
(porque allí somos muy nacionalistas…)
Si usted es hombre de hábitos sencillos
como lavar de noche calzoncillos
y le caben de una sola vez
dos metros largos de ese pan francés,
deje en casa sus aires de elegancia
y venga a mover el culo al Tour de Francia.

 

 

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