Por Techo Díaz.- Los neumáticos son como los pies del ciclista. El soporte al que confían su vida cuando descienden puertos a velocidades superiores a los 100 kilómetros por hora, sobre un ancho nunca superior a los 3 centímetros. Por eso lo ciclistas los miman tanto. Por su seguridad y porque también son determinantes para ganar o perder carreras.

En un ciclismo ultracompetitivo donde se habla tanto de ‘marginal gains’ (ganancias marginales) la elección de un buen neumático puede hacerte ganar hasta 4 segundos por kilómetro en un descenso sobre terreno mojado. En un puerto de 10 kilómetros, eso son 40 segundos, lo suficiente para enlazar con un grupo si te has quedado descolgado en el último tramo de la subida. Porque salvo que te atice el Tío del Mazo desde el kilómetro 1 no se suelen producir distancias mucho mayores en un puerto de montaña con final en alto en el ciclismo moderno.

De ahí que cada vez tengan más protagonismo los descensos y la forma de afrontarlos. Las imágenes de Froome volando en el Peyresourde dieron la vuelta al mundo, pero en la mente de los aficionados resuenan también algunos de Nibali, Sagan o el maestro de Froome, Michal Kwiatkowski. Se puede ganar (o perder) un Tour en los descensos. Y hasta unos Juegos Olímpicos.

Lo explicaba ayer Óscar Pereiro en la presentación de las nueva gama de neumáticos profesionales de Continental, los mismos que visten a Froome o a Valverde. «Yo era un ciclista más bien de Top 10, así que muchas veces perdía algo de tiempo en la subida respecto a ciclistas como Contador o el líder del momento. Si no desconectabas del todo era posible volver a enlazar en el descenso», explicaba el gallego, ganador del Tour de Francia de 2016.

oscar pereiro y prudhomme

En la actualidad, seis equipos World Tour utilizan neumáticos Continental en sus carreras: Sky (leáse Ineos, costará un tiempo acostumbrarse); Movistar; Katusha; Bahrein-Merida; FDJ y Sunweb. El año pasado 6 de los 10 primeros en la general del Tour vistieron este tipo de ruedas, fabricadas manualmente en Alemania.

No es un tema menor. Contaba Jorge Cajal, director de comunicación de Continental, que durante la concentración de Movistar en Gorraiz, Alejandro Valverde y el propio Nairo Quintana se acercaron a felicitarle por la calidad de los neumáticos, que en una era de ‘marginal gains’ pueden marcar diferencias.

Y no gastan pocos los ciclistas. Según Óscar Pereiro los líderes de equipo pueden cambiarlos casi a diario en una gran prueba por etapas. No es que se tiren, explicaba, van a otros corredores o se pasan a la bici de recambio, pero la competitividad es tal que no puedes permitirte correr si no es en las más óptimas condiciones. No olvidemos que, aunque alguna vez ha pasado, lo habitual en ciclismo es que no se espere.

Cierto que no es un debate cerrado, y que cada vez que surge un contratiempo los opinadores profesionales se pronuncian a favor y en contra, pero la verdad es que se han perdido y se perderán muchas carreras por culpa de un pinchazo. Es parte de su magia o de su crueldad, pero es ciclismo. Aquí todo cuenta y tener tu máquina a punto es responsabilidad de cada equipo y de cada ciclista.

¿Cómo se fabrican los neumáticos?

En 1892 Continental se convirtió en la primera compañía alemana en fabricar neumáticos con cámara de aire para bicicletas. Desde entonces, su relación con el ciclismo es prolífica. Han calzado, entre otros, a Mark Cavendish, Tony Martin o Cadel Evans y son patrocinadores principales del Tour, de la Vuelta y de otras carreras como Quebrantahuesos, Monegros, L’Eroica, la Prudential Ride London o el Continental Cycling Heroes Tour de Bélgica.

Y aunque la compañía tiene centros de producción en 46 países, los neumáticos que usan los ciclistas del Tour se hacen, uno a uno, en la planta de Korbach, en Alemania. Unas instalaciones de casi 350.000 metros cuadrados que pudimos visitar el pasado martes y hasta las que se acercó también no solo Óscar Pereiro (quien, en palabras textuales, «flipó» con el proceso de fabricación de un neumático) sino el mismo director del Tour, Christian Prudhomme.

Lo cierto es que sorprende todo el trabajo que hay detrás de la creación de un neumático. Y sorprende también que, pese a lo moderno del proceso, partes del mismo se siguen realizando de manera artesanal.

3.600 personas trabajan en este rincón de Alemania, un poco alejado del mundo pero convenientemente refrigerado, para construir los neumáticos que llevan los ciclistas más prestigiosos, como Geraint Thomas, Vicenzo Nibali, Mikel Landa o Fernando Gaviria. Aunque también para los aficionados, ya que la marca fabrica también para mountain bike, gravel  y ciclismo urbano.

La gran diferencia, nos explicaron en la fábrica, radica en el Black Chili, un compuesto fabricado exclusivamente en Korbach, combinando los últimos polímeros con partículas de negro de humo y materiales de relleno especialmente desarrollados.

Básicamente, las propiedades de funcionamiento de un compuesto de caucho de un neumático están determinadas por tres factores interdependientes:

  • Adherencia
  • Resistencia a la rodadura
  • Kilometraje

El reto es que cuando se mejora un área, baja el rendimiento en al menos otra área. Un compuesto que ofrece el máximo nivel de adherencia, por ejemplo, se desgasta más rápido y rueda más despacio. Por el contrario, un compuesto optimizado para velocidades más elevadas o mayor durabilidad tiene menos adherencia.

El compuesto BlackChili refina el caucho natural probado con cauchos sintéticos especiales en una mezcla de banda de rodamiento de alto rendimiento. A continuación, la mezcla se combina con partículas especiales nanométricas de hollín de carbono. Finalmente, las propiedades de la superficie y la forma se optimizan para un uso más eficiente del neumático.

El resultado es un compuesto BlackChili que alcanza un nivel de rendimiento sin precedentes. En comparación con el mejor producto de Continental, el compuesto Activated Silica, los neumáticos BlackChili presentan una adherencia un 30 % superior, un 26 % menos de resistencia a la rodadura y un incremento del 5 % en kilometraje. Las ventajas de velocidad y adherencia son evidentes, aplicadas tanto a un neumático de bicicleta o de coche.

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