Por Techo Díaz.- Totalmente de acuerdo. Los récords entre épocas no se pueden comparar, cada carrera es distinta, no es lo mismo un tramo que todo el recorrido… todo ello es cierto. Pero estamos aquí para jugar, como dirían los participantes del extinto y añejo Un, Dos, Tres, y el dato es significativo. Nairo Quintana ha marcado el mejor crono de ascensión en la subida al Mont Ventoux de los últimos años.

Lo hizo desde el inicio de la ascensión hasta el Chalet Reynard, tramo que recorrió en 28 minutos y 12 segundos, 8 menos que Marco Pantani en 1994.

Empiezan bien las cosas para el fichaje estrella del Arkea Samsic, que ha borrado de un plumazo todas las dudas su rendimiento en la primera cima que se le ha cruzado en el camino. Con la buena suerte, además, de que no es una montaña de la Comunidad Valenciana, ni de la Vuelta a Murcia, ni de la Vuelta a San Juan. Es todo un mito del ciclismo, el Mont Ventoux, subrayado en todos los libros de ‘Cómo enamorar a los franceses’.

Lo hizo este fin de semana en la última edición del Tour de la Provenza, una prueba semidesconocida para el aficionado español (centrado por esta fechas en Murcia y Valencia) y ante rivales de la talla de Pinot o Lutsenko,  de los que es difícil calibrar aún su estado de forma. Básicamente porque el colombiano no les dejó ninguna opción. Arrancó a 7 kilómetros de meta, tras un arreón propiciado por su compi Winner Anacona, y ya no miró atrás hasta la meta.

Lo que sorprende no es tanto la victoria como el tiempo registrado en la subida. Pantani, Armstrong, Mayo, Froome, Contador, Mollema… lo han subido siempre haciendo más tiempo.

¿Convierte esto en favorito a Nairo Quintana para ganar el Tour de Francia? ¿Su cambio de escuadra le ha devuelto a la primera fila del pelotón internacional? Evidentemente, aún es pronto para saberlo, pero se me antoja complicado verle en el podio de los Campos Elíseos o luchando por la general en alguna de las grandes.

Entre otras cosas porque a Nairo nunca le han fallado las piernas, solo la cabeza. Si a Nairo le dejas escaparse estás perdido. Sus grandes triunfos, como el Giro del 2014, los hizo cabalgando en solitario, y a poder ser con bastante frío.

El problema es cuando arranca y no consigue irse, algo que probablemente le pase frente al poderorísimo Ineos de su compatriota Bernal en el Tour. Y sobre todo cuando lo intenta varias veces sin éxito. Es entonces cuando se viene abajo y se le escapan las opciones de la general.

Siempre he pensado que, en aquellos años ahora lejanos de sus duelos con Froome, si se hubiesen enfrentado solos Quintana habría ganado al inglés 99 de 100 veces. Pero el ciclismo es mucho más. Es equipo, es desgaste de etapas llanas, es contrarreloj y es cabeza. Por eso, aunque marque récords míticos en puertos sobrehumanos, aunque sea uno de los mejores escaladores no ya del pelotón sino de la historia, a Nairo le queda lejos el sueño amarillo. Eso sí, es un lujo tenerlo de vuelta.

Por cierto, el récord a la ascensión entera del Mont Ventoux lo sigue teniendo Iban Mayo, en una cronoesclada de la Dauphine.

Nairo Ventoux