El dulce aroma a chocolate del maillot de montaña del Tour

El maillot amarillo tiene este color porque las páginas del periódico que organizó la carrera (entonces L’Auto, hoy L´’Equip) eran en 1903 de color amarillo. La maglia rosa debe su color al de las páginas en las que se imprimía y se imprime La Gazetta Dello Sport, diario impulsor de la carrera. Entonces, ¿de dónde viene el diseño del emblemático maillot de la montaña del Tour, blanco con enormes lunares rojos?

Aunque pueda parecer muy cuqui, jamás ha existido una publicación que se imprima con lunares rojos en sus páginas. Lo haría además, bastante ilegible, además de encarecer el precio. Pero lo que sí ha existido es un chocolate con esa envoltura.

Se trata de los chocolates Poulain, que en 1975 se comercializaban con diseños que combinaban el blanco y el rojo en sus envoltorios.

chocolate maillot montaña

La marca francesa dejó de patrocinar este maillot en 1990, pero su imagen se había hecho ya ten icónica que la carrera nunca ha vuelto a prescindir de ella, decorando con ella coches, bicicletas, pancartas y todo tipo de artilugios.

coches maillot montaña

Y eso que al principio contó con muchos detractores. Según relata Álvaro Calleja en Historias del Tour, su primer portador, Lucien Van Impe, se quejó amargamente del diseño, afirmado que se sentía «como un payaso».

Y es que, aunque el premio de la montaña data de 1933, el maillot a lunares no se creó hasta 1975. Bahamontes, que ganó 6 veces ese trofeo, jamás llegó a vestirlo. Así que no es raro que visualmente lo asociemos a Virenque. El caso es que la prenda es hoy parte irrenunciable del imaginario ciclista, y una de las favoritas de los aficionados. 45 años ya vistiendo al mejor o más combativo en la montaña han hecho de ella ya un icono del ciclismo.

Egoi Martínez

Egoi Martínez, por cierto, fue el último español en ganarlo, aunque su victoria es muy poco recordada ya que no subió al podio de París. Recibió el premio días después tras la descalificación de Pelizotti. Corría el año 2009 y un año antes también lo ganó Carlos Sastre, aunque apenas lo vistió por llevar otro de aún más renombre, el amarillo que distingue a los ganadores finales de la clasificación general del Tour de Francia.

Y a todo esto, una reflexión de actualidad, ¿se habría negado Cristiano Ronaldo a llevar el maillot de la montaña al ser patrocinado por una marca que lleva azúcar en sus productos?