Por Techo Díaz.- Ocurre a veces en ciclismo. Ocurre que, aunque el líder de un equipo está sobradamente preparado para ganar una vuelta grande llega uno de sus gregarios y resulta que tira más. Y a medida que avanzan las semanas se hace más y más evidente.

El más famoso “caso Froome” lo protagonizó el mismo Froome en el Tour del 2012, año en el que todo parecía especialmente prefabricado para que ganase Bradley Wiggins, líder inglés de un equipo inglés el año en que los Juegos Olímpicos arrancaban en Londres bajo la atenta mirada de Su Graciosa Majestad, la misma que luego armaría caballero al ciclista que pudo no ganar aquel Tour de 2012. La ronda francesa fue controlada de principio a fin por el equipo Sky al más puro estilo Armstrong, y certificó el dominio de una escuadra que tenía a Sir Bradley como líder indiscutible y protagonista absoluto de su marketing.

Froome, inglés aunque muy del sur, ya había avisado en la Vuelta de 2011, la misma que no ganó por salir como escudero (nunca mejor dicho) del caballero Bradley, pero su propio equipo no le tenía demasiado en cuenta. El Sky se había creado para mayor gloria de Wiggins y de Cavendish, héroes nacionales, y nadie contaba con un sudafricano rubio que tampoco había destacado mucho en categorías inferiores. Peyresourde, sin embargo, puede ser una montaña muy dura cuando se sube en verano y se llevan recorridos muchos kilómetros con el maillot amarillo, y en 2012 el mundo entero pudo ver como Chris Froome dejaba ganar al Tour a su compañero Bradley Wiggins. O al menos que no luchaba todo lo que hubiera querido para hacerse con la victoria.

Madonna di Campiglio Landa
Landa y Contador se abrazan tras la etapa de Madonna di Campiglio

Madonna de Campiglio no es ninguna tontería, y tampoco lo es el Giro de Italia de 2015, donde se ha corrido a lo loco, ha habido caídas, ataques y ni un segundo de descanso. Donde en la tercera semana de carrera Rigoberto Urán no cuenta para nada, y Richie Porte ya ha hecho las maletas. Madonna de Campiglio pesa en las piernas y, cuando llegan las rampas más duras, comprobamos una vez más que la historia es cíclica, que cada cierto tiempo se repite y que Mikel Landa, el escudero de Fabio Aru, tira más que su líder en la montaña.

Así lo vimos en el primer final verdaderamente duro del Giro de Italia. Y sin embargo, no hay atisbo de rebelión en las palabras del alavés. Ni en su actitud. Tras cruzar la línea de meta, donde Contador se encargó de dejar claro que él no había querido saltar a la rueda del corredor del Astana, Mikel Landa, de 25 años de edad, ha vuelto a reiterar que su papel en esta ronda es trabajar para Fabio Aru, de 24, líder absoluto de la escuadra rusa en el Giro de Italia. Todo en un “polite Froome” muy en la línea de lo que pasó en 2012 o en 1996, cuando el joven Ullrich trabajaba para el viejo Riis en las carreteras francesas.

Estas cosas pasan y así es la historia del ciclismo. Cuando mañana se suba el Mortirolo y dos veces Aprica, o cuando se afronten Cervinia y Sestriere, Mikel Landa tendrá que tomar una de las decisiones más difíciles de su vida: tratar de seguir a Contador o seguir trabajando para su líder. Probablemente ya tenga tomada la decisión. A fin de cuentas ya ha ganado una etapa, y no tiene, a priori, opciones reales de ganar el Giro. Entre quedar segundo o tercero tampoco hay tanta diferencia y a veces vale más un tercero con amigos que un segundo contra el mundo. Todo con permiso de un Andrey Amador que sigue defendiendo su podio como un jabato. Pero es que queda mucha montaña y Mikel Landa tiene opciones muy serias de ser segundo en este Giro de Italia. ¿Qué hacer si tu líder tiene un mal día, si flojea, y tú te ves con fuerzas de seguir a Contador? O de sumarte a un ataque de Trofimov y Kruijswick…

Perfil etapa Mortirolo Giro 2015
La etapa del Mortirolo y Aprica es terrorífica

Quizás esta última sea la opción que busque un Astana que lo habría ganado absolutamente todo en este Giro de no ser por un tipo de Pinto. Meter a Landa en un corte, desgastar a Contador y luego rematar con Aru. Solo que todo eso parece improbable, visto el estado de forma de Alberto Contador. Fabio Aru está haciendo un gran Giro, pero está muy lejos de sacar de rueda a Alberto Contador, y probablemente en las tres jornadas que nos restan de alta montaña veamos otra vez la misma película: exhibición de los azules, ni rastro de los amarillos, pero un rosa que no hay manera de soltar, y que además quiere ganar etapas.

Así que llegará un momento en el que Mikel Landa tendrá que tomar una decisión. ¿Salgo detrás de Alberto o me quedo para ayudar a Fabio? Veremos que ocurre. Lo normal es que se someta a la disciplina de equipo. Es joven y tendrá muchas más oportunidades. O no. Veremos que ocurre en 2015, pero estoy seguro de que Froome se acuerda muchas veces del Tour de 2012, o de la Vuelta de 2011. Ullrich iba a ganar siete tours y al final se quedó en uno. La decisión en cualquier caso, será, llegado un momento, exclusivamente suya. Quizá tenga que valorar si tiene sitio en una escuadra con dos líderes tan marcados como Fabio Aru y Vincenzo Nibali.

El morbo está servido, y esta vez tiene, al menos, dos apellidos vascos. Y un nombre que ya ha hecho historia en el ciclismo al ganar en la cima de Pantani. Veremos que ocurre mañana. El etapón está servido.

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