Por Techo Díaz.- «Michele no era un ciclista, era un padre, un marido, un hermano. Salió de casa en bici y ya no volvió. Esto no debería suceder». Quien así hablaba era Marco Scarponi, hermano del tristemente desaparecido Michele Scarponi, ganador de un Giro y una de las figuras más queridas y respetadas en el pelotón internacional. Hoy dirige la Fundación Scarponi y el pasado viernes estuvo en España para concienciar sobre la necesidad de convivir entre ciclistas y conductores, en el transcurso de un debate organizado por la marca de neumáticos Continental, que con su campaña ‘Distánciate’ tiene como objetivo reducir el número de accidentes en carretera.

Marco Scarponi

Marco Scarponi, hermano de Michele Scarpoini

El año pasado, 7.598 ciclistas se vieron implicados en  accidentes con víctimas en España. Tres cuartas partes de los mismos fueron en ciudad, mientras que una cuarta parte fue en carretera. Si hablamos de víctimas mortales (58), la proporción se invierte: tres cuartas parte fueron en carretera y una cuarta parte en ciudad. Conclusión: los accidentes en carretera son menores en número, pero mucho más graves, algo lógico teniendo en cuenta la velocidad a las que se circula por una y otra vía.

Pero no son datos para asustarse. Primero porque la situación en otros países es aún peor (en Italia muere un ciclista cada 37 horas, en España cada semana), pero sobre todo porque, como decía Marco Scarponi «a los niños debemos enseñarles que la carretera no es un sitio peligroso, sino un lugar dónde deben convivir todos los usuarios».

¿Y qué hacer para transformar esto en una realidad? No hay una solución, sino varias y en esta línea se expresaron los participantes en una mesa redonda moderada por Óscar Pereiro, exciclista –ganador del Tour de Francia y Embajador de Continental y de La Vuelta– y en la que participaron Jorge Cajal, director de Comunicación de Continental Tires España; Marco Scarponi, hermano de Michele Scarponi, en representación de la Fundación Scarponi; Álvaro Gómez, director del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la DGT; Fernando Muñoz, vicepresidente de la Fundación Stop Accidentes; y Martín Giacchetta, entrenador de famosos y «vivo de milagro».

1.- Rejuvenecer el parque automovilístico

El parque español supera los 12 años de media. Esto hace que, por lo general, tengamos unos coches viejos donde la tecnología no ayuda a prevenir accidentes. Sistemas como los ADAS (Advanced Driver Assistance Systems, por sus siglas en inglés) pueden ayudar mucho, con medidas que  van desde el frenado autónomo de emergencia con detección de peatones, la detección de ángulo muerto o el sistema de detección de fatiga, a la alerta de cambio involuntario y de carril, el mantenimiento activo en el carril, la alerta de tráfico trasero cruzado o el reconocimiento de señales de tráfico.

Ojo, no hablamos de minucias. Hay estudios que afirman que esta tecnología podría reducir los accidentes en un 57%

reducir accidentes

Óscar Perero, Marco Scarponi, Álavro Gómez, Fernando Muñoz, Martín Giacchetta y Jorge Cajal

2.- Cursos de reciclaje para conductores mayores

Esto es un clamor. sale en las conversaciones de bar, de panadería y en las grupetas ciclistas. Y no es una alegato contra la tercera edad, es simplemente que a mayor número de años menos reflejos, y que además las normas se olvidan. ¿Sabe todo el mundo que dos ciclistas pueden circular en paralelo? ¿Y que se puede y se debe invadir una raya contnua para adelantar un ciclista y dejar el preceptivo metro y medio de seguridad?

Muchas veces no nos acordamos de qué comimos ayer. Si una persona se saca el carnet a los 18 no estaría de más que de vez en cuando hiciese cursos de reciclaje. Entre otras cosas porque el mundo va a toda hostia y a lo mejor cuando se sacó el carnet no existía Internet, ni se hablaba por el móvil, ni había tantos ciclistas por las carreteras.

3.- Educación vial y educación en valores

Este punto es un comodín, ya que la educación siempre es la solución. A todos los problemas. Pero en el debate se insistió mucho no solo en la necesidad de enseñar no solo las señales y las normas, sino en qué pasa cuando las incumples, en lo que hay detrás de cada accidente. «Un solo muerto son muchas familas destrozadas», recordó Fernando Muñoz, quien insistió en la necesidad de remover conciencias desde la sociedad civil para conseguir un Pacto de Estado por la Movilidad.

Los ponentes coincidieron también en la necesidad de implantar la seguridad vial en la educación de forma transversal ya que todos somos, desde pequeños, peatones, ciclistas, patinetistas o conductores. Entender eso, y las consecuencias que tiene saltarse un stop, es la primera parte del trabajo.

Respeto bicicleta

Metro y medio de distancia siempre

4- Un nuevo modelo de ciudad

No hay ninguna duda. El cochecentrismo dominó todo el siglo XX y el primer caurto del XXI, pero ya es cosa del pasado. Vamos hacia un modelo de ciudad con mayor presencia de bicis, patinetes, motos eléctricas y peatones, calles peatonales y carriles bici, y menor presencia de los coches. Ahora bien, ¿cómo articular todo eso?

El director del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la DGT, Álvaro Gómez, expuso el modelo en el que trabaja su institución, un sistema que, como seguramente muchos lectores,  no compartimos al 100%, pero que no está del todo mal. En su opinión, nos movemos hacia una ciudad con límite de 30 kilómetros hora en su totalidad, donde convivirán muchos vehículos capaces de alcanzar estas velocidades: bicis (eléctricas o no), patinetes, coches y motos. Esta uniformidad de velocidades hace innecesarios los carriles bici, que solo serán necesarios en las carreteras que vertebran la ciudad. Es lo que llamó «una ciudad de bajas velocidades pacificada».

La idea no es mala, ojo. Pero todo el que ha ido en bici por ciudad sabe por dónde se pasan las señales de 30 km/h los coches y los taxis. Los ciclocarriles son una falacia gigantesca. Y aunque eso es precisamente un tema de educación (volvemos al punto tres) la gente nunca se va a atrever a coger la bici por ciudades como Madrid sino se habilitan carriles segregados al menos en un momento de transición, hasta que la educación cale lo suficiente.

Por ello, la ciudad de bajas velocidades pacificadas nos gusta, como nos gustan los finales de Walt Disney, pero le falta un poco de realismo. Con todo, ya es un paso que el modelo de ciudad se debata ya, y sería un acierto que se apostase por hacer carriles bici de entradas a la ciudad desde los barrios periféricos, algo que hasta hoy se ha obviado en muchas ciudades.

5.- Uso de casco y de neumáticos apropiados

Martín Giacetta sufrió un brutal atropello cuando circulaba en bici rodando un documental junto a Dani Rovira. El casco le salvó la vida.

El video habla por sí solo. Los cascos se hacen para algo y el hecho de que no sea obligatorio su uso en ciudad es motivo de muchos debates. Entre los participantes en el debate había sin embargo unanimidad: el casco siempre encima de la bicicleta.

Otro tanto pasa con las ruedas. Decía Óscar Pereiro que el 80% de la seguridad de un ciclista pasa por los neumáticos. Son los pies del ciclista. Hay que vigilar la presión, elegir el que más se adapte a nuestra bicicleta para que, como señaló Jorge Cajal, «cuando todo falle, empezando por la educación, tengamos el mejor producto para evitar o minimizar el accidente».

5+1. Ropa de colores y educativa

Hay una opción de la que no se habló en el debate, pero que queremos añadir en el artículo porque para el Tío del Mazo, comprometido hasta la médula con la seguridad vial y la educación en carretera, es una seña de identidad que nos define. Hablamos de la ropa ciclista de colores llamativos y, sobre todo, educativa.

Nuestra gama Respect está fabricada en colores fluorescentes (amarillo, verde, rosa, naranja) y lleva una gran flecha a la espalda para recordar a los conductores la obligatoriedad de dejar la menos metro y medio en los adelantamientos. Quizás no salve vidas, pero es vistosa, y sobre todo, educativa.

Es una declaración de principios que, además, no pide trato de favor para el ciclista, sino respeto entre todos los usuarios de la vía. Por suerte, cada vez se ve más en las carreteras y con ello mucha gente va cayendo en la cuenta de lo importante que es mantener las distancias y respetar las normas. Ojalá sirva también para contribuir un poco más a la gran tarea que tenemos por delante: hacer de la carretera un sitio en el que quepamos todos.

Papá ciclista