7 claves para entender el Tour más raro de la historia

En 4 días arranca el Tour más raro de la historia. En primer lugar porque se corre (salvo las cuatro primeras jornadas) en septiembre, y en segundo lugar y más importante, porque lo hará marcado por la pandemia del coronavirus. Todo ello en una temporada extraña que arrancó apenas hace un mes y en la que los ciclistas han tenido que estar totalmente parados gran parte del año.

¿Quién llega en mejor forma? ¿Quién se ha caído (literal y metafóricamente) en los últimos días? ¿Quién lleva mejor equipo? Tratamos de desvelar las claves del Tour más emocionante de los últimos tiempos.

Egan Bernal Tour 2020
  1. Valverde puede ganar el Tour

Apuesto a que ahora mismo estáis pensando: ¿Valverde? ¿Se ha vuelto loco? ¿Se le pira la pinza al Tío del Mazo?

Pues nunca ha tenido tantas oportunidades. Y todo por una norma que lo puede cambiar todo. El Tour expulsará a aquellos equipos que presenten dos positivos por Covid entre su staff, lo que incluye también a masajistas, mecánicos, cocineros o conductores.

Es decir, Jumbo Visma podría gobernar con mano de hierro el Tour y el penúltimo día el masajista de Grøndahl Jansen da positivo, se lo contagia al jefe de prensa y hala, a casita sin pasar por Paris ni ganar la Gran Boucle.

Y tal y como están las cosas, la duda está en cuantos equipos van a acabar el Tour. Pueden llegar menos que en el 98. Así que Valverde puede ganar el Tour. O Imanol Erviti. O incluso un francés.

2. No es tan seguro que Primoz Roglic vaya a ganar el Tour

A día de hoy, martes 25 de agosto, ni siquiera es seguro que vaya a tomar la salida. La caída que sufrió en Dauphine puede ser más grave de lo que nos han contado. Entre otras cosas porque nadie, y mucho menos, Primoz Roglic, abandona yendo líder la cuarta carrera por etapas más prestigiosa del mundo por un asunto de chapa y pintura.

Corra o no, quizás no esté en la óptimas condiciones que se exigen para triunfar en la prueba más exigente del calendario. Porque, recordemos, las pruebas no son duras por su recorrido, sino por la participación. Y este año al Tour van todos.

3. Ineos ya no es el patrón de la carrera

Desde el ya lejano 2012, el equipo Ineos -antes Sky- gobierna con mano firme el pelotón de la carrera francesa. Solo descansó en 2014, cuando algunas caídas como la de Froome le hicieron perder protagonismo. Desde entonces, salvo 2014, ha ganado todas las ediciones con cuatro corredores distintos: Wiggins, Froome, Thomas y Bernal.

Pero este año ya no es el más fuerte del mundo. El equipo holandés Jumbo Visma ha creado un bloque capaz de borrar a los ingleses y dominar el pelotón en las carreras previas al Tour. Y no con uno, sino con varios líderes que aspiran a todo en el Tour. Roglic, Dumoulin, Kuss, Benett, Tony Martin, Gesink, Van Aert… Asustan.

landismo

4. Jumbo-Visma corre al «estilo Sky»

Todos aquellos que soñaban con el fin de la «era Sky» no tienen motivos para alegrarse. El equipo holandés juega a lo mismo que durante años ha hecho el equipo de Froome. Control asfixiante de la carrera y relevos a tope en el último puerto para ir descolgando a todos los corredores y que al final ataque Primoz en los últimos 200 metros. Es decir, cambia el color de los maillots pero no la estrategia.

Lo divertido será este año ver a Ineos jugando a la contra, algo que no solo deben hacer, sino que pueden hacer. La arrancada de Carapaz, último hombre vivo en derrotar a Primoz Roglic en una carrera por etapas, puede hacer mucho daño; y en los finales realmente altos, largos y duros Egan Bernal no tiene rival. Así que las opciones de Ineos, que este año se ha dejado a Thomas y a Froome en casa, siguen siendo muy altas. Pero tienen que cambiar de estrategia.

5. El Tío del Mazo está a tope, y eso da opciones a los outsiders

En un escenario normal, cualquier opción de triunfo en el Tour pasaría solo por dos equipos: Ineos y Jumbo-Visma. Pero este año es muy raro, y basta remontarnos a la más reciente historia de este deporte para constatarlo.

Hace apenas unos días Daniel Felipe Martínez ganaba una de las ediciones más disputadas del Criterium du Dauphine, imponiéndose a todos los gallos del pelotón. No es un mal ciclista, en absoluto, pero sí podemos decir que fue una mayúscula sorpresa. Todo el pelotón del Tour estaba allí, y todos fueron a tope. Problemas en la espalda, caídas, calambres… en la última jornada el Tío del Mazo se marcó una escabechina antológica, contando entre sus víctimas al mismísimo Mikel Landa.

Y en Francia lo volverá a hacer. Porque es un año raro, porque todos correrán a tope en busca de victorias y porque, admitámoslo, el del mazo es un cabrón y está en forma.

Eso hace que ciclistas como Tadej Pogacar, Thibaut Pinot, Esteban Chaves, Adam Yates o Guillaume Martin, si la suerte les sonríe y andan listos, puedan tener más opciones que cualquier otro año. Eso, y la escabechina que puede montar el maldito coronavirus. Así que sí, este año, los outsiders tienen más opciones que nunca.

6. Vuelve el landismo

Salvo sorpresa mayúscula, Mikel Landa será el ciclista que nos puede hacer soñar con una victoria española en el Tour. Quitando los calambres del último día, se le ha visto con los mejores en Burgos y en Dauphine y lleva un equipo hecho a su medida, con un buen puñado de montañeros en sus filas.

Y sí, seguramente pase algo en la etapa 3 o la 14 que lo elimine para siempre del podio, pero hasta entonces podemos reencontrarnos con el landismo, que , sabido es, gusta de rondas duras y largas para brillar con más fuerza allí donde otros desfallecen.

7. No es el año de Movistar

A estas alturas de partido, Movistar es el equipo que menos victorias lleva de todo el pelotón World Tour, sobrepasado además por varios de categoría continental. Cierto que es un año de transición tras las salidas de Landa y Quintana, pero nadie esperaba que las cosas fuesen tan mal a estas alturas de partido. No se les ha visto ni tiros al palo, ni tampoco en las primeras posiciones del pelotón cuando la carrera se pone cuesta arriba.

Así que no parece que Enric Mas y Alejandro Valverde vayan a tener mucho protagonismo en el Tour de 2020. Eso sí, como decíamos al principio, es el Tour más raro de la historia. Que nadie dé nada por sentado.