¿Puede Mikel Landa ganar el Giro de Italia?

Los que llevamos años siguiendo y viviendo esto del landismo quizás tengamos clara la respuesta. Pero no es tan evidente. Mikel Landa pinchará, cogerá una pájara el día 2 o se irá al suelo en una rotonda a causa de una maniobra del ya entrañable «puto Yates», pero seguro que no gana el Giro de Italia 2021.

Y sin embargo, está ante la oportunidad de su vida. Una gran vuelta sin eslovenos. Con montaña, muchísima montaña. Con un equipazo. Y con dos grandes favoritos, que , por diferentes razones, suscitan muchas dudas. Los problemas de espalda de Bernal y la insultante juventud de Evenepoel, a los que podríamos sumar la irregularidad de Simon Yates, dejan al alavés como uno de los valores más fiables para triunfar en la carrera transalpina.

Las casas de apuestas, sin embargo, no son tan benévolas con el líder del Bahrein Victorious. Le colocan de media en una sexta posición, superado no solo por los tres citados, sino también por Emanuel Buchmann y Aleksandr Vlasov. Y a la par que Hugh Carthy y Joao Almeida. Pero lo divertido del ciclismo es que las casas de apuestas no siempre aciertan.

landa giro 2021

Eso sí, de entrada, sobre el papel, el Giro 2021 tiene un gran favorito. Y  no es otro que Egan Bernal. Por dos razones: es uno de los mejores fondistas del mundo y porque se presenta acompañado de un equipazo, el mismo que fue capaz de ganar el pasado Giro sin tener un líder claro antes de la partida. Si fueron capaces de ganar con Tao deberían ser capaces de hacerlo con Egan, sin desmerecer por ello los méritos del inglés. Y para eso estarán allí Castroviejo, Moscon, Daniel Felipe Martínez, Iván Sosa, Puccio, Sivakov y Ganna. El hype de Sivakov se ha desinflado en los últimos tiempos, pero ojito con su capacidad de romper carreras.

Bernal genera dudas por sus problemas de espalda y porque «solo» ha ganado un Tour y se hundió en el siguiente. Ya son muchas más vueltas que casi todos los contendientes, excepción hecha de Nibali.

El que sí que es una auténtica duda para este Giro es la joya de la corona belga, el joven Remco Evenepoel. A sus 21 años dice que viene como escudero de Almeida y «para disfrutar», tras casi un año alejado de la competición tras una dura caída. Pero no se lo cree nadie. Viene a darlo todo, como el ambiciosísimo que es. Y eso nos encanta. Seguro que a poco que  pueda la lía parda. Pero de ahí a ganar un Giro en su primera participación media un abismo. Veremos lo que es capaz de hacer.

Tampoco da excesivas garantías Simon Yates, una corredor al que le va tan mal la contrarreloj como a Mikel Landa. Tiene muchísima explosividad, y cusndo está en forma es terrible, pero le cuesta mantenerla durante 21 días seguidos y es bastante amiguete del Tío del Mazo, con el que ya vivió un romance italiano en la edición que ganó Froome. Pero ojo, hay precedentes de grandes vueltas sin fallos. En la Vuelta a España que ganó lo bordó del primer al último día. Pero eso fue en 2018 y el equipo que trae no es para tirar cohetes.

Pello Bilbao

Y ahora sí, analicemos en serio las opciones de Mikel Landa. El alavés ha empezado bien la temporada, sin lesiones ni caídas y es un valor seguro y fiable en la alta montaña. Pero tiene -además de mala estrella que define al landismo- dos grandes handicaps: la contrarreloj y la falta de chispa para definir en los finales. Aguanta y aguanta con los mejores, es casi imposible soltarle, pero en un ciclismo donde las generales se definen por segundos, es difícil que arranque alguno de ellos en las bonificaciones o con ataques en el último kilómetro. Es el antiroglic.

Visto así, y contrastada la gran calidad de sus rivales, parece difícil creer en la gesta. Pero el Giro es una carrera de resistencia, con un desnivel positivo acumulado de 47.000 metros y una tercera semana infernal. Se le puede hacer largo a Evenepoel, se le puede hacer largo a Yates y hasta se le puede hacer largo a Bernal. Y otro punto a su favor. Cuenta con Pello Bilbao.

El de Gernika es un corredor capaz de pelear por la general en grandes vueltas, pero también de destrozar un pelotón, o marcarse un descenso bajo la lluvia que no pueda seguir el mismo Yates. El mejor gregario que pueda tener Mikel Landa, que además correrá arropado por hombres de la talla de Mohoric, Valls, Mader o Damiano Caruso. Un equipo para dominar en las montañas, o por lo menos para contraatacar al Ineos.

Zoncolán, que será final de etapa; el Passo Pordoi, la Cima Coppi de esta edición; la mítica Marmolada o el interminable Passo de San Bernardino, además de la monstruosa jornada 16 son razones más que de peso para confiar en un ciclista que no ha tenido suerte pero sí talento, y que por primera y quién sabe si por última vez luchará en una carrera sin eslovenos, y sin el poderío asfixiante de Jumbo y de Ineos.

Quedan, por supuesto, otros candidatos. El hiperregular Buchmann, el talento Vlasov, el espigado Carthy y los veteranos Nibali, Bardet y Dan Martin. Y el líder de Movistar, Marc Soler, que está vez si volará libre en las montañas italianas. Eso sí, sus opciones parecen, a escasas horas de empezar el Giro, un punto por debajo de las de un Mikel Landa que se enfrenta a su gran objetivo de 2021 y quizás al de su vida profesional.

En unas horas lo sabremos. Mientras tanto, disfrutemos del espectáculo.